infame escena novena
donde se siente gran agonía
cuando cae en una cama fría
la dulce doña Azucena
¡quien observa este trágico drama?
¡Serafín! su hijo mayor
ante la muerte de su mama
¡Llamen al sacerdote Visbal!
que en sus oraciones proclama
al gran espíritu celestial
a quien doña Azucena rezaba
Ya en lirios está vestida
se ve altiva y orgullosa
una de sus ocho hijas
le besa la mano la mejilla y la boca
En su última morada
doña Azucena descansará
aunque sus hijos lloren desconsolados
solo en sus corazones ella estará
Así termina esta historia
con un triste poema final
como diría mi tía Doris otro gallo cantará
y en la novena sinfonía
pobre doña Azucena muerta ya está.
zuel.
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